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  • La automatización industrial de los procesos productivos permite a las empresas industriales conseguir ventajas competitivas, aumentar la sostenibilidad, así́ como garantizar la seguridad y el bienestar de sus empleados.
  • EIG cuenta con más de 25 años de experiencia en el diseño, desarrollo, puesta a punto y mantenimiento de proyectos de automatización industrial, con un alto grado de especialidad en un gran número de sectores.

Aunque conceptos como “automatización industrial” o “digitalización” evocan imágenes de modernidad y vanguardia tecnológica en nuestras mentes, tratar de hacer lo máximo posible con la menor cantidad de recursos es un principio biológico que guía no solo a los humanos, sino a todas las especies que habitan el planeta.

 

Desde que pusimos el primer pie sobre la faz de la Tierra, los humanos hemos buscado maneras de mejorar nuestra manera de trabajar, haciendo que cualquier proceso sea lo más eficiente posible. Desde el arado romano a los modernos robots y equipos informáticos que guían los procesos de las más modernas fábricas del mundo, el concepto subyacente es el mismo: optimizar la manera de producir.

En este aspecto, Revolución Industrial supuso el mayor salto que ha dado jamás el ser humano a la hora de optimizar su trabajo… o al menos lo era hasta el advenimiento del presente Siglo, cuando la Cuarta Revolución Industrial está produciendo nuevas soluciones, productos, servicios y, en definitiva, maneras de hacer las cosas, a un ritmo sin precedentes.

La automatización, punta de lanza de la Cuarta Revolución Industrial

Si hay un concepto que engloba todo lo que este proceso disruptivo está aportando al sector, es el de Industria 4.0. Presente de manera constante en el sector industrial, este concepto representa los valores y objetivos clave del fenómeno: digitalización, optimización, eficiencia… pero hay uno que destaca por encima de todos, la automatización.

Y es que la automatización industrial, definida como el uso de máquinas electromecánicas de robótica industrial o sistemas digitales para la realización de manera tanto automática como autónoma de todos los procesos que se ejecutan en una empresa, es el paso más importante que ha dar cualquier compañía que aspire a situarse a la vanguardia tecnológica de su sector mediante el aprovechamiento de todas las ventajas que esta Cuarta Revolución Industrial le ofrece.

Ventajas clave, además, en un contexto como el actual, en un mundo completamente globalizado y a las puertas de una crisis climática y energética que está cambiando las prioridades tanto de la sociedad como de las compañías.

En la actualidad, una empresa española ya no solo compite con sus equivalentes nacionales, sino que lo hace con toda aquella que se dedique a la misma actividad en cualquier parte del globo. Y lo hace, además, en un escenario en el que el consumidor ya no solo se guía por preceptos monetarios – la mejor solución al menor precio posible -, sino que su concienciación en materias como la salud y el bienestar de los empleados que lo han llevado a cabo, la huella de carbono que ha dejado la fabricación del producto, o los componentes con los que este se han realizado, no para de crecer.

En este contexto, emprender un proceso de automatización industrial es la mejor, por no decir la única, vía que tiene una empresa para obtener ventajas competitivas con respecto a su competencia, reducir su huella de carbono y costes operativos y aumentar la seguridad, salud y bienestar de sus empleados.

Y lo es porque solo mediante la automatización de los procesos productivos de la empresa se puede optimizar estos hasta el punto de lograr aquel objetivo que citábamos al comienzo de este texto: hacer más con menos.

Automatización industrial, un proceso integral

Por todo ello, no es de extrañar que todas aquellas empresas que han entendido las directrices y tendencias que mueven el mundo a día de hoy, estén comenzando, o tengan avanzado ya, un proceso de automatización industrial. Por desgracia, no todas ellas lo están haciendo de una manera efectiva, limitándose a instalar tal o cual solución, o tal o cual producto, aquí y allá, sin un proyecto que les permita sacar el máximo provecho posible a su inversión.

La única manera de automatizar los procesos de un centro productivo es mediante la realización de un proyecto integral, en el que se estudie cada elemento que tenga influencia en la cadena. Para ello, se ha de contar con la ayuda de empresas especializadas en el desarrollo de este tipo de proyectos, que cuenten con la experiencia, capacidad, habilidades y soluciones para llevarlos a cabo de manera exitosa.

 

EIG, empresa con más de 25 años de experiencia en el diseño, fabricación, puesta a punto, mantenimiento y automatización de instalaciones industriales, es quizás el mejor compañero de viaje que puede encontrar una compañía que quiera automatizar sus procesos.

Comenzando su labor en instalaciones eléctricas tanto de baja como de media tensión, en la actualidad se encuentran completamente especializados en sectores como la edificación, clima HVAC y energías renovables.

Gracias a unas instalaciones propias con más de 2.000 m2, 450 m2 de oficinas, un almacén de 400 m2, y un taller de cuadros de 400 m; así como un gran equipo técnico formado por 12 ingenieros y técnicos, EIG quiere contribuir al progreso económico y tecnológico no solo de las empresas con las que trabaja, sino del común de la sociedad.

Mediante la realización de proyectos en los que ofrecen un servicio integral, profesional y personalizado a sus clientes, basados en la calidad total, estos lograrán alcanzar los más altos estándares de eficiencia energética, reducción de costos y huella de carbono y seguridad de sus empleados. En definitiva, la automatización permite a las empresas industriales conseguir ventajas competitivas, aumentar la sostenibilidad, así́ cómo garantizar la seguridad y el bienestar de sus empleados.